Recetas veganas y vegetarianas

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Galletas veganas

Galletas veganas

Estas galletas veganas de azúcar son crujientes y dulces, rápidas y muy fáciles de hacer. Solo necesitarás un bol y unas varillas, no hace falta ningún método o equipo especializado.

La masa se hace con ingredientes normales, como las galletas clásicas, pero con unas simples sustituciones. La mantequilla se cambia por una mantequilla vegana, que se puede encontrar en cualquier supermercado. Y en vez de huevo, hay puré de calabaza, que hace el mismo efecto.

Si quieres utilizar solo ingredientes naturales, en vez de colorantes químicos, usa jugo de remolacha que funciona de maravilla.

En cuanto a las galletas, puedes cortarlas en diferentes formas o simplemente coger una cucharada de masa y aplastarlas ligeramente para formar un círculo.

Te van a encantar, son tiernas, fáciles de hacer, no demasiado dulces, con un sabor a vainilla increíble, glaseadas, y no parecen veganas. Estas galletas son definitivamente mi nueva opción para endulzar cualquier momento.

Ingredientes

  • 110 g de mantequilla vegana
  • 100 g de azúcar de caña ecológica
  • 55 g de azúcar moreno
  • 50 g de puré de calabaza (actúa como sustituto del huevo)
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 240 g de harina (y más para dar forma)
  • 1 y 1/2 cucharaditas de harina de maiz
  • 1 cucharadita de levadura en polvo
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato
  • 1/4 cucharadita de sal
  • 1-2 cucharaditas de leche vegetal (yo usé de almendras)

Para el frosting:

  • 110 g de mantequilla vegana
  • 170-340 g de azúcar glas
  • Leche vegetal

Instrucciones

  1. Con una batidora eléctrica equipada con un mezclador plano (o en su defecto, con unas varillas eléctricas o manuales), mezclamos la mantequilla hasta que quede cremosa.
  2. Añadimos el azúcar, el azúcar moreno, la vainilla, y el puré de calabaza, y lo batimos durante un minuto a velocidad baja.
  3. Tamizamos los ingredientes secos (harina, harina de maíz, sal, bicarbonato y levadura) en un bol, los mezclamos bien, y luego los añadimos sobre la mezcla de mantequilla y azúcar. Hay que mezclarlo lo justo para que la harina desaparezca en la masa, teniendo cuidado de no mezclarlo demasiado.
  4. Luego añadimos la leche vegetal y lo mezclamos hasta que se forme una masa blanda pero firme. Si la masa se ablanda demasiado, añadimos un poco más de harina.
  5. Cubrimos la masa con film y lo congelamos durante 15 minutos, o refrigeramos durante 30-45 minutos (o hasta toda la noche).
  6. Cinco minutos antes de hornear las galletas, precalentamos el horno a 180 ºC y colocamos una lámina de papel de horno sobre una bandeja.
  7. Sacamos la masa del frío y la estiramos sobre dos láminas de papel vegetal para que no se pegue y evitar añadir más harina. Una vez que la masa tenga un grosor aproximado de 3-5 mm, retiramos la lámina superior y las cortamos con las cortapastas.
  8. Para asegurarnos de que las galletas mantienen su forma mientras se hornean, una vez cortadas, las introducimos en el congelador durante 10 minutos antes de hornearlas.
  9. Transferimos las galletas a la bandeja forrada, dejando una distancia de 5 cm entre una y otra para permitir que se extiendan durante la cocción.
  10. Si no tenemos cortapastas, podemos coger una cucharada de masa, sumergir un vaso en azúcar y aplastar suavemente la masa para que se cocine más uniformemente.
  11. Introducimos las galletas en el horno durante 10-12 minutos, o hasta que tengan un color ligeramente dorado, dependiendo de la forma que tengan van a tardar más o menos.
  12. Sacamos las galletas del horno y dejamos que enfríen en la bandeja unos minutos. Luego las transferimos a una rejilla para que se enfríe completamente. Mientras tanto, preparamos el glaseado.
  13. Batimos la mantequilla hasta que esté cremosa, incorporamos el azúcar glas en varias adiciones hasta conseguir una textura espesa y cremosa.
  14. Para diluir la glasa, simplemente añadimos un poco de leche vegetal; y para espesarla, añadimos más azúcar. Para darle un color natural al glaseado, podemos rallar finamente una remolacha y exprimir el jugo sobre el glaseado.
  15. Una vez frías, podemos untar las galletas con un poco de glaseado, y dejar que reposen hasta que se haya endurecido.

Notas

Guarda las sobras en un recipiente hermético o cubiertas a temperatura ambiente durante unos días. Congélalas para conservarlas más tiempo.

Para ablandar la mantequilla, simplemente córtala en finas láminas y se ablandará mucho más rápido.

También puedes usar otros purés, como el de calabaza, remolacha y plátano.